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¿Deberíamos comparar el aborto con el Holocausto? Reflexiones a favor y en contra.

Recientemente un grupo pro-vida canadiense desató la polémica al mostrar un vídeo en el que se comparaba el aborto con el Holocausto judío. El vídeo, titulado The Case Against Abortion: Personhood, pertenece a la organización estadounidense Abort73 y se puede ver a continuación:


Lo cierto es que es frecuente en el activismo pro-vida que se compare el aborto con otros crímenes contra la Humanidad como el Holocausto, la esclavitud, etc., en base a los puntos que tienen en común. Sin embargo, ¿es válida esta comparación? La organización Secular Pro-Life se hizo esta misma pregunta hará un año y se la planteó a los seguidores de su página de Facebook. Finalmente lograron clasificar las respuestas en tres grandes grupos:

1 - No, la comparación presenta problemas.

2 - Sí, es una comparación válida, pero no necesariamente efectiva.

3 - Sí, es una comparación válida.

En Secular Pro-Life decidieron recoger en un artículo algunos de los comentarios que encajaban en los distintos grupos y he pensado que valía la pena traducirlos para que más gente pueda hacerse una idea de los pros y los contras de este tipo de comparaciones. Así que ahí van:

1 - No, la comparación presenta problemas.

Emily: En el mundo de la terapia/psicología se dice a menudo que la gente no debería intentar comparar su pena con la de otro. Por las mismas razones, creo que al comparar el aborto con el holocausto hay una ruptura emocional que puede minimizar involuntariamente la pena de cualquiera de las tragedias. Al igual que con cualquier tristeza, vemos serias similitudes. Pero hay muchas razones para no medir una frente a la otra.

Noah: El aborto no consiste en matar a todos los bebés, solo a algunos en ciertas circunstancias, mientras que el holocausto consistió en exterminar a grupos enteros de gente.

Christian: La comparación no es solo sobre el número de muertes, sino sobre el sufrimiento global. Los prisioneros en el Holocausto fueron privados de comida, abusados, despojados de ropa y humillados, tiroteados por deporte, utilizados en experimentos, empleados como esclavos, congelados, obligados a marchar hasta la muerte y vivieron sabiendo en todo momento que podían ser enviados a las cámaras de gas como animales. Eran los muertos vivientes. El desmembramiento de un feto es feo y perturbador, pero la víctima no experimenta sufrimiento consciente (al menos no en el mismo grado). No es capaz de procesar lo que le está ocurriendo, o, si lo hace, es al nivel más elemental (dolor físico).

Richard: Hasta que el gobierno obligue a la gente a abortar contra su voluntad, es difícil decir que están al mismo nivel.

Frank: Pienso que no, por la siguiente razón: un holocausto está dirigido contra gente de una cierta raza (o, en algunos casos, una religión u otro factor común), y el resultado final deseado de ese holocausto es un mundo libre de judíos/católicos/palestinos, etc. Los partidarios del aborto no se enfocan en ningún grupo en particular; no discriminan en otras cuestiones aparte de la edad, y en general no obligan a ninguna madre a abortar a su hijo. Aunque soy fuertemente pro-vida, considero el término holocausto no sólo equivocado sino también innecesariamente provocativo, lo que podría no ser útil en una discusión racional.

Aria: Los judíos, los gitanos y los no-arios fueron violados, saqueados, humillados, torturados y obligados a trabajar hasta la muerte. Por mucho que deplore el aborto, no me parece una comparación justa.

Grace: El problema de comparar el aborto con el holocausto es la habitual desestimación social del sufrimiento y la persecución de los judíos por parte del público no-judío general. A muchas personas judías les frustra que los sentimientos anti-semitas estén a menudo vivitos y coleando a pesar de la caída del régimen nazi. En lugar de apropiarse de un evento que constituye un gran punto de inflexión en la historia judía (aunque los gais, los católicos y los romaníes también sufrieron enormemente) sería mejor dejar de usar esta comparación.

Moni: holókaustos significa quemar algo hasta los cimientos... También puede aplicarse al deseo de la ideología nazi de destruir a toda la nación judía, figurativamente reducir al pueblo judío a cenizas. El aborto no tiene como objetivo destruir a una nación - aplicado al tercer mundo, el "control de la natalidad" quiere parar el crecimiento de la población (que se considera demasiado elevada), pero no destruir a una raza o a una nación completamente. La palabra griega génos se puede aplicar ampliamente a la raza, el linaje, los orígenes, la ascendencia o los antecedentes, la palabra latina caedere significa asesinato o masacre. Así que no importa cuál sea el motivo de un asesinato en masa ideológico de mujeres (China, India) o personas con discapacidad en el útero, la palabra genocidio encaja perfectamente. Además, la gran cantidad de abortos dentro de la parte negra (y abandonada por la sociedad) de la población americana puede ser vista como un genocidio, debido a razones económicas oportunistas. El genocidio implica el asesinato organizado de un grupo de gente por razones de base, personas que son, por citar a Warren J., "clasificadas como no-personas". Yo tiendo a decir que el holocausto fue un genocidio, pero no todo genocidio debería llamarse holocausto.

2 - Sí, es una comparación válida, pero no necesariamente efectiva.

John: Puesto que el niño no nacido es completamente humano, es incuestionablemente acertado hacer esa comparación. Sin embargo, ¿es política y retóricamente ventajoso? Esa es otra cuestión completamente distinta.

Jeff: Es lógicamente análogo, sí. Pero la prevalencia del Reductio ad Hitlerum la convierte en un táctica retórica ineficaz y a menudo contraproducente. Yo la evitaría.

Kasey: Desafortunadamente ha habido personas pro-elección que me han tomado por loca cuando he usado esta comparación. He aprendido que antes de usar esta comparación necesito hacer un prólogo enfatizando claramente la verdad sobre lo que creo: la ciencia, la lógica y la moralidad humana general dictan que un bebé no nacido es un ser humano con igualdad de derechos humanos en un estadio temprano de su desarrollo. Esto parece ayudar a que la comparación se entienda mejor.

Beatrice: Sí, pero es la clase de pensamiento que me guardaría para mí misma. Tenemos que situarnos donde ellos están y la típica persona que cree que el aborto es un derecho de la mujer está muy lejos de esa forma de pensar.

R.J.: En muchos aspectos, sí - pero estratégicamente creo que una comparación como esa es más valiosa cuando se utiliza para motivar a pro-vida apáticos, más que para convertir a los que apoyan el aborto en pro-vida.

Simon: Un argumento puede tener puntos válidos si se mira objetivamente, pero todavía podría darse contra un muro emocionalmente. La agricultura animal industrial ha sido comparada con la esclavitud por algunos veganos y aún así la gente no ha sido capaz de considerar la idea. Fundamentalmente las personas creen que son seres moralmente buenos y si se argumenta lo contrario automáticamente se ponen a la defensiva. Si no vences este escollo incluso una comparación válida es contraproducente.

Adele: Es absolutamente una comparación válida -- tienes la eliminación sistemática y LEGAL de un grupo específico de gente indefensa. Hay incluso montones de paralelismos en los eufemismos usados para el aborto, el rechazo a mirar las imágenes del procedimiento, y la demonización de la oposición. Dicho esto, nunca lo he encontrado un argumento útil, ya que no sirve para entablar una conversación con los pro-elección.

3 - Sí, es una comparación válida.

Lisanne: Verdaderamente pienso que algún día miraremos atrás hacia los abortos tardíos y por nacimiento parcial legalizados con el mismo asco e incredulidad de que la sociedad pudiese justificar cometer semejante acto.

Kyle: La cuestión, para mí, es por qué el aborto es inmoral; la razón es que mata a un ser humano. Para la gente que apoya abortar a un bebé, creen que él o ella no es un ser humano. Por citar a Adolf Hitler: "Los judíos son indudablemente una raza, pero no son humanos". Así que la comparación sería entre la mentalidad de los nazis y los pro-elección. Dicho esto, ellos se limitarán a reírse como siempre hacen.

Drexel: A ambos se les asignan agradables eufemismos: Elección y La Solución Final.

Chris: Sí, muy válido, porque los bebés son exterminados en masa por las mismas razones por las que lo fueron los judíos; la creencia de que no son seres humanos como los demás, y no tienen los mismos derechos que el resto, y que su exterminio puede hacer que la sociedad sea realmente mejor.

Jimmy: Con las lentes de la historia podemos mirar hacia atrás a través de varias generaciones y decirnos a nosotros mismos, "¿Cómo dejaron que esto ocurriese? ¿Cómo pudieron no ver la maldad en ello? ¿Qué les llevó a mantenerse al margen y aceptar esto como normal?" Somos testigos del intento de exterminio sistemático de los judíos, los romaníes y de cualquiera que fuese considerado indeseable. Podemos sentir el horror de los eventos que se desencadenaron a medida que el Holocausto tomaba forma y cambiaba el mundo para siempre. Hay muchos que entienden que dentro de un siglo nuestros descendientes hablarán de los oscuros años del Aborto del mismo modo. Que todo el que esté vivo entenderá que podría haber sido uno de sus ancestros, uno de sus abuelos o bisabuelos el que se habría perdido. Muchos aún tendrán registros de alguna vida perdida en su línea familiar. Y le preguntarán a la historia, "¿Cómo dejaron que esto pasara? ¿Cómo pudieron no ver la maldad en ello? ¿Qué les llevó a mantenerse al margen y aceptar esto como normal?" No sé cómo les responderemos.

Alexandria: Sí en el sentido de que los que tienen capacidades diferentes son un objetivo. Como experiencia es diferente, pero el sentimiento -esta vida no es suficientemente valiosa/perfecta- es el mismo.

Victoria: Sí. Sobre todo porque tanto en el aborto como en el Holocausto, un segmento de la humanidad es demonizado, deshumanizado y denigrado para que se le pueda asesinar sin compasión, bajo la misma apariencia de estar protegiendo los "derechos" de otro segmento de la humanidad, con la justificación de que el deshumanizado "enemigo" está siendo opresivo con el segundo segmento. A pesar de que, siendo realista, el segundo segmento no está en absoluto oprimido y es de hecho el opresor.


Podéis leer estos comentarios en inglés original en el siguiente enlace: We asked, you answered: Is abortion comparable to the Holocaust?

Caricatura en la que se compara el número de víctimas del Holocausto,
la dictadura comunista de Stalin y el aborto en EE.UU. desde
su legalización.
Conclusión

¿Deberíamos comparar el aborto con el Holocausto?

Lo cierto es que, aunque siempre la he considerado una comparación válida en el sentido en el que la utilizan los miembros del grupo 3, últimamente tengo mis dudas, y tiendo a situarme más entre el grupo 2 y el 1. Podemos ver ciertas similitudes entre el Holocausto y el aborto provocado como fenómeno global, pero hay al menos un par de aspectos que deberíamos tener en cuenta antes de compararlos públicamente:

- El dolor es importante.

No recuerdo quién dijo que la actitud de toda persona ante el dolor ajeno debe ser siempre la de un respeto extremo. Esto es absolutamente cierto. Podemos entender que matar a una persona sin provocarle ningún tipo de dolor o sufrimiento es horrible y a la vez admitir que torturar, humillar y aterrorizar a una persona, causándole un inmenso sufrimiento para finalmente matarla, es aún peor. Los nazis hicieron esto último con millones de personas, mientras que, como señala Christian, en la mayor parte de los abortos la víctima no siente dolor ni es consciente de lo que le ocurre o, si lo es, es a un nivel muy básico. El sufrimiento físico y mental es, afortunadamente, nulo para mayoría de los abortados y por tanto no es comparable, ni de lejos, al de las víctimas del Holocausto. Esto es algo que debemos tener muy en cuenta porque es un aspecto muy importante del horror que supusieron los crímenes nazis, un mal añadido al exterminio de sus víctimas demasiado relevante como para pasarlo por alto a la ligera.

-  Los pro-elección no ven las cosas como nosotros.

Si algo ha quedado demostrado sobre comparar el aborto con el Holocausto es que se trata de un argumento completamente inútil, e incluso contraproducente, a la hora de convencer a quienes apoyan el aborto de que están equivocados. Y no es de extrañar, a nadie le gusta que le llamen nazi. Pero sobre todo, la comparación no sirve en este sentido porque los pro-elección no ven las cosas como nosotros. En su mente, tal como funciona actualmente, los embriones y los fetos humanos de pocos meses de vida son poco más que verrugas sin importancia. Para ellos es inconcebible que sus vidas puedan tener el mismo valor que la de una persona nacida. Esto hace que la comparación les resulte surrealista y, lo que es peor, que se la tomen como un insulto a las víctimas del nazismo. En cierta ocasión, un pro-elección que había estado siguiendo mis publicaciones porque le gustaba oír otros puntos de vista abandonó mi página al sentirse ofendido cuando comparé el Holocausto con el aborto. Y con ello perdí la oportunidad de ayudarle a abrirse a la filosofía pro-vida. Así que no deberíamos usar tal comparación ante un pro-elección sin antes dejar claro, como dice Kasey, dónde vemos los paralelismos y dónde no, y mostrando una simpatía y un respeto absolutos por las víctimas de los crímenes nazis.


Espero que este artículo pueda servir a alguien para entender la complejidad del asunto y mejorar sus conversaciones y su defensa del derecho a vivir.



Pregunta: ¿Creéis que deberíamos comparar el aborto con el Holocausto? Podéis responder en los comentarios.


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