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¿Debería penalizarse a las mujeres por abortar?

Una vez vi un spot en el que se preguntaba a varias personas si estaban a favor o en contra del aborto. Todas decían estar en contra. Sin embargo, al preguntarles si apoyarían una ley que penalizase a las mujeres por abortar, ninguno de los encuestados sabía qué decir. Naturalmente se trataba de actores, pero el objetivo del anuncio era mostrar una realidad: que gran parte de las personas que se definen como pro-vida no están de acuerdo con que se envíe a la cárcel a las mujeres que abortan.

He visto a defensores del aborto acusar a los pro-vida de "odiar a las mujeres", de "querer encarcelarlas" por tomar decisiones que sólo les incumben a ellas; de que lo único que buscan es coartar su libertad. Sin embargo, cuando algún pro-vida se muestra reacio a penalizar a las madres que han abortado, frecuentemente es tachado de incoherente por los propios pro-aborto. 

Ahora bien, respecto a la cuestión de si las mujeres que abortan deberían ser penalizadas de algún modo, ¿por qué hay opiniones encontradas, incluso entre quienes defienden el derecho del no nacido a la vida? ¿En qué se fundamenta cada una de ellas?


A favor

El motivo por el que algunos pro-vida creen que se debería penalizar a todos los implicados en un aborto consentido, incluyendo a la madre de la criatura, es simple. Y no, no es que estén deseando "fastidiar" al sexo femenino, castigando por gusto a mujeres inocentes. Su postura se basa en la idea de que todo ser humano debe ser igual ante la ley. Según esta premisa, cualquier ser humano que prive a otro de su vida debe recibir el mismo castigo por ello, independientemente de la edad, ubicación o grado de dependencia de la víctima.


Mucha gente (pro-aborto incluidos) entiende que esta es la única postura coherente con una mentalidad pro-vida. ¿Cuál es, entonces, el motivo por el que tantos pro-vida (incluyéndome a mí), no crean que se deba penalizar a las mujeres que abortan? La respuesta, en este caso, es algo más complicada.

En contra

Si tuviese que explicar por qué estoy en contra de que se penalice a las mujeres que cometen abortos tendría que empezar hablando de la consideración que la sociedad actual tiene hacia el feto, y sobre todo, hacia el embrión humano. Hasta hace unas pocas décadas, la gente de a pie apenas tenía idea de qué ocurría dentro del vientre materno durante la gestación.  Para cuando llegaron las primeras ecografías, la Humanidad ya había aceptado, en su mayoría, que quitar la vida a un ser humano nacido era algo abominable. Dicha consideración, no obstante, no se había extendido al no nacido, especialmente durante los primeros meses del embarazo, en los que su existencia era casi imperceptible. En los últimos años, nuestros conocimientos sobre el desarrollo embrionario y fetal se han multiplicado. Sin embargo, el estatus moral del embrión humano no ha evolucionado a un ritmo acorde al conocimiento científico, de modo que, en la mayor parte del mundo, aún no se reconoce el derecho a la vida de un ser humano mientras no haya alcanzado una edad gestacional determinada (que varía entre unas pocas semanas después de la concepción y el momento del nacimiento). La falta de una conciencia social que acepte a los no nacidos como seres humanos con dignidad y derechos fundamentales iguales a los demás implica que muchas (por no decir la mayoría) de las mujeres que abortan lo hacen sin pensar que están acabando con una vida humana, algo que no ocurriría si se viesen en la tesitura de matar, por ejemplo, a un recién nacido. Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿merece el mismo castigo una persona que mata a otra sabiendo lo que hace, que otra que comete el mismo crimen convencida de que está, no sé, sacándose una muela? A ello hay que sumarle el hecho de que, aún hoy, muchas de las mujeres que abortan se encuentran sometidas a diversas presiones (pareja, familia, miedo a perder o no encontrar empleo, falta de recursos económicos, etc.) que dificultan el ejercicio de la maternidad. Podemos suponer lo difíciles que deben ser las circunstancias de una mujer que opta por arriesgar su salud, e incluso su vida, abortando clandestinamente a su hijo en lugar de darlo a luz. Dicha reflexión nos lleva al principal motivo de mi oposición a la penalización de las mujeres: la importancia de combatir los estragos del aborto clandestino. 

Y es que, pese al efecto disuasorio que pueda tener el riesgo de penalización a la hora de cometer un delito, la experiencia demuestra que este nunca logra eliminarlo del todo. Tenemos multitud de leyes que prohíben acciones como matar, violar, etc. y sin embargo estos crímenes se siguen cometiendo. Teniendo en cuenta la predominancia de la mentalidad antes citada (que no considera al no nacido como un ser humano de pleno derecho), sumada a las presiones que pueden llevar a las mujeres a abortar, es de suponer que muchas de ellas seguirían recurriendo a esta práctica, a pesar de su prohibición. De estas, aquellas con menos recursos económicos podrían correr mayores riesgos al recurrir a abortos caseros o llevados a cabo en condiciones insalubres. La amenaza que suponen estas prácticas para la salud y la vida de estas mujeres es una de las herramientas más utilizadas por los pro-aborto para presionar emocionalmente a sus oponentes y convencerles de que, incluso siendo moralmente incorrecto, el aborto legal sería un mal necesario. Ahora bien, eliminando el miedo a las consecuencias penales garantizaríamos que las mujeres que abortasen pudiesen acudir sin miedo a un centro sanitario en caso de haber complicaciones, reduciendo así el riesgo de muerte y daños físicos graves. Además, esta medida permitiría a los profesionales de la salud recoger datos de forma anónima que sirviesen para analizar las causas que llevan a las mujeres a abortar y elaborar estrategias de prevención tanto a nivel local como nacional.



Alguien podría decir: "Entonces, si no vamos a penalizar a las mujeres, ¿qué sentido tiene prohibir el aborto?" Hay que tener en cuenta que la prohibición sería, ante todo, una consecuencia lógica del reconocimiento de los Derechos Humanos Pre-Natales. Además del efecto disuasorio de la ley, su objetivo principal sería el de respaldar legalmente la dignidad intrínseca del ser humano aún en las primeras etapas de su vida. Por otra parte, la presión para abortar y el riesgo para la propia salud no son aplicables a los abortistas, es decir, aquellos que practican abortos a otras mujeres, de ahí que incluso los pro-vida que se oponen a penalizar a la mujer que aborta, por empatía y compasión y para reducir al mínimo el número de vidas perdidas, no suelan tener reparos en enviar a la cárcel a aquellos que, a menudo con ánimo de lucro, no sólo quitan la vida a un ser humano inocente, sino que además ponen en peligro a su madre.


Pregunta: ¿Creéis que debería penalizarse a las mujeres por abortar? Me gustaría leer vuestras opiniones en los comentarios.


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