lunes, 18 de julio de 2016

Respuestas Pro-Vida a argumentos Pro-Aborto V: Los embriones no son seres vivos

Esta es una de las afirmaciones más chocantes que me encuentro cuando hablo con partidarios del aborto. Y no es que sea poco frecuente.


"Deberíais preocuparos más por los que ya están vivos, los embriones/fetos son conjuntos de células sin vida, etc.".

Sólo se me ocurren dos posibles explicaciones para que alguien diga que los embriones humanos no están vivos: o bien no sabe cuáles son las características que definen a los seres vivos (y que están presentes también en los embriones de cualquier especie) o bien define el inicio de la vida humana basándose en el criterio utilizado para determinar el estado de "muerte cerebral". Por si acaso, empezaré con un pequeño repaso sobre lo primero y después haré un análisis de lo segundo.


¿Cuáles son las características que definen a un ser vivo?

Aunque la vida en sí es un fenómeno físico-químico extremadamente complejo, existen una serie de características que todos (o casi todos) los seres vivos comparten. Estas son:

Organización y complejidad

Los seres vivos están formados por moléculas orgánicas (proteínas, lípidos, glúcidos, ADN/ARN) e inorgánicas (agua, sales minerales, gases) que se organizan formando estructuras complejas. Se considera a la célula como la mínima unidad de la vida, de modo que los seres vivos pueden estar formados por una sola célula (unicelulares) o por muchas células (pluricelulares) que a menudo se organizan formando tejidos y órganos especializados.

Los embriones y fetos humanos están formados por células.

Homeostasis

Los seres vivos tienen la capacidad de mantener las condiciones internas de su organismo relativamente constantes.

Respuesta a estímulos

Los organismos vivos son capaces de percibir y responder a estímulos tanto internos como externos.

El embrión humano se relaciona con su madre a nivel molecular, e incluso celular, desde el principio de la gestación.

Metabolismo

Los organismos obtienen átomos y moléculas del aire, agua, suelo o de otros seres vivos y los utilizan para llevar a cabo las reacciones químicas que permiten su crecimiento, conservación y reparación.

El embrión/feto obtiene los nutrientes y el oxígeno que necesita (y expulsa los desechos y el dióxido de carbono) a través de la placenta y el cordón umbilical que ponen en contacto su cuerpo con el de su madre.

Crecimiento y desarrollo

El crecimiento es el aumento del tamaño y/o del número de células que componen un organismo a través de la conversión de los materiales obtenidos del ambiente en moléculas específicas del mismo.

El embrión humano empieza a crecer desde el momento de su concepción y no deja de hacerlo hasta alcanzar la adultez.

Reproducción

Todos los seres vivos se caracterizan por ser capaces de reproducirse, es decir, de transmitir su material genético a la siguiente generación, en algún momento de sus vidas.

El ser humano adquiere la capacidad de reproducirse al alcanzar la pubertad.

Evolución

Aunque la estructura genética de un solo organismo prácticamente no cambia durante toda su vida, la composición genética de una especie como un todo cambia conforme pasan las generaciones.




Visto lo visto, queda claro que embriones y fetos humanos encajan perfectamente en la definición de “ser vivo”. Entonces, ¿cómo es posible que incluso algunos científicos nieguen que el embrión humano esté vivo? Pues como decía más arriba, generalmente la respuesta tiene que ver con el concepto clínico de “muerte cerebral”.


Desarrollo del sistema nervioso: Por qué el concepto de “muerte cerebral” no es aplicable al embrión humano.

El argumento vendría a ser el siguiente: "Si consideramos que el cese de la actividad cerebral señala el final de la vida, ¿por qué no concluir que el inicio de dicha actividad marca el principio de la misma?”.

Hay que decir, en honor a la verdad, que se trata de uno de los argumentos pro-aborto más sólidos e interesantes  que me he encontrado nunca. A diferencia de la mayoría, se basa en una realidad científica (el desarrollo del sistema nervioso) para establecer el comienzo de la vida humana en un momento distinto de la concepción.

El razonamiento funciona más o menos así:

A) Un ser humano adulto que no tiene actividad cerebral está muerto.

B) Un embrión humano no tiene actividad cerebral.

Conclusión: El embrión humano está muerto.

Parece lógico. Sin embargo, este razonamiento elude un factor esencial que caracteriza a la primera situación, pero que no está presente en la segunda, y que una vez tenido en cuenta, invalida la analogía: la irrevocabilidad.

¿Por qué se considera que una persona que carece de actividad cerebral está muerta? Porque esta situación es irreversible. Un ser humano que emitió ondas cerebrales en el pasado y dejó de hacerlo nunca podrá recuperarlas, ha perdido para siempre la capacidad de funcionar como un todo integrado, así como la facultad de elaborar pensamientos racionales que caracteriza a nuestra especie. Puesto que esta pérdida es irrevocable, la establecemos como sinónimo de “muerte”. Dicha circunstancia no se da en el embrión. Este no ha perdido la capacidad de generar ondas cerebrales (o de razonar), sino que aún no la ha desarrollado. La inactividad cerebral no es permanente en él, como lo es en el caso de la persona en muerte cerebral, ya que su organismo posee la capacidad de desarrollarse hasta adquirirla.

Ahora bien, consideramos que un humano adulto está legalmente muerto cuando no presenta actividad cerebral. ¿Por qué? Porque un organismo cuyo cerebro ha muerto es irrecuperable. ¿Y a qué se debe esto? Sencillamente a que un ser tan complejo como es el humano adulto necesita que su cerebro funcione para poder seguir realizando sus funciones vitales como un todo integrado. Esto no ocurre en organismos más simples, como las plantas o algunos invertebrados y tampoco en las primeras semanas de desarrollo de seres más complejos, como los humanos. Un embrión humano no necesita tener un cerebro para seguir respirando, alimentándose y desarrollándose. A medida que aumente su grado de desarrollo se irá volviendo más y más dependiente de su sistema nervioso central. Un humano que dependa de su cerebro para sobrevivir dejará automáticamente de crecer y realizar el resto de sus funciones vitales si este órgano muere, y empezará a descomponerse, a desorganizarse.  El organismo en estado de muerte cerebral ha perdido la capacidad de funcionar como un todo. El que se encuentra en estado embrionario, no. El estado inactivo del cerebro embrionario no es permanente; de hecho, si nada interrumpe su desarrollo, este continuará hasta que el individuo adquiera todas las facultades propias de la especie humana, incluidas la capacidad de sentir y razonar.
Si lo que hace que la ausencia de actividad cerebral se utilice para definir el estado de muerte es que es definitiva, porque dicho organismo depende de su cerebro para subsistir, no tiene sentido considerar que un organismo en el que este estado no lo es porque no depende (aún) de dicho órgano, está muerto.

La afirmación de que un embrión humano no está vivo mientras no manifiesta actividad cerebral asume que la vida DEBE empezar del mismo modo que acaba. ¿Pero por qué habría de hacerlo? Al fin y al cabo, somos el mismo ser humano, antes y después de que nuestro cerebro "se active". ¿No tendría más sentido suponer que nuestra vida empieza cuando nuestro cuerpo empieza a funcionar como un todo que al ser tan simple en sus inicios, no necesita un cerebro para coordinarse y acaba cuando deja de ser capaz de seguir funcionando como un todo, lo que, de ocurrir cuando el organismo es adulto, dada su complejidad en ese momento, sí requeriría un cerebro activo?

Véase también:

- Secular Pro-Life Perspectives: Consciousnes = Personhood?

- Pro-Life Humanists: A secular case against abortion


Pregunta: ¿Cómo responderíais vosotros a alguien que sitúa el inicio de la vida humana en el momento en que el cerebro se vuelve activo? Podéis dejar vuestras ideas en los comentarios.

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